Crisis. O cómo el hundimiento de un país sirve para salvar un banco.

Economía

Esta entrada habla sobre algo que todo el mundo parece haber olvidado y sobre algo que poca gente sabe.

Lo primero es la crisis financiera mundial. ¿No os parece sospechoso que bancos que hace sólo un año estuvieran al borde de la quiebra tengan ahora una salud de hierro? ¿No os parece realmente curioso que el FMI al que tan mal se le da aconsejar a los mercados se dé prisa en aconsejar a los países? Ya nadie piensa en lo que sucedió hace sólo un año porque lo de hoy toca su sustento. A muchos ciudadanos de este país se les terminará la prórroga del paro y sus ingresos se reducirán a cero. a 0. Pronto el ruido en la calle lo enmascarará todo para que olvidemos las causas y nos centremos en las consecuencias.

Ahora lo que poca gente sabe. Cuando tienes fondos en un banco el banco tiene que darte intereses, de otro modo estarías perdiendo dinero cuando ellos lo están ganando gracias a ti. El banco asume el riesgo de cometer una mala inversión con el dinero que le prestas y te ofrece un interés que le conviene para no tener que cerrar todas las oficinas. ¿En qué invierten los bancos? En absolutamente todo. Desde futuros hipotecarios a leasing de vehículos. Incluso en especulación en el mercado de vivienda español.

Los bancos tienen dinero, pero tienen poca liquidez. Si os pilláis un libro de Macroeconomía entenderéis que el mundo no puede depender de la cantidad de billetes que haya en circulación. Los bancos mueven, cambian, compran y venden activos que pueden ser desde paquetes en el mercado de riesgos hipotecarios a ofertas de leasing de vehículos. A ellos les da igual, sigue siendo dinero. Lo que el viejales este que no tiene ni idea ha omitido siempre contar es que, cuando tú le sueltas un activo a un banco, aunque no sean billetes, debe pagarte intereses.

No sólo los bancos están llenos de derivados exóticos que ya no valen nada por culpa de los riesgos no sistemáticos, como nadie quiere saber cuánto valen en la actualidad (porque no valen nada) y no los venden siguen teniendo que pagar intereses. La historia de todo esto es que con un derivado lo suficientemente bien diseñado puedes, gracias a una cosa que se llama hedging, reducir el riesgo a cero a costa de perder rentabilidad. Desde un punto de vista teórico, un paquete con hedging perfecto es tan fiable como un fajo de billetes. Para conseguirlo basta con matemáticas de segundo de bachillerato. Y una polla, pero los bancos tragaron.

Esto es una muerte lenta para los bancos. Van desangrándose de forma progresiva porque tienen que pagar intereses por cosas que no pueden vender. Esta mierda sigue poniendo el mercado financiero en peligro pero hay dos motivos por los que a nadie le preocupa: los periódicos no hablan de ello y han encontrado una solución cojonuda.

En la próxima entrada más, que tengo que escribir una propuesta para pedir muchos millones de horas de cálculo.

Por guillem  |  en: mié 26 May 2010  |  0 Comentarios, Comentar...

Liberalismo

Economía

El cabron de Tyler está empeñado en demostrar que es más listo que yo. Y sinceramente lo está consiguiendo. Me toca los huevos reconocer que sus entradas son mejores que las mías pero es lo que hay. Ya que fue tan amable de montar un cross posting la semana pasada yo corto y pego una entrada que hubiera deseado escribir. No estoy de acuerdo con todo lo que dice pero suscribiría la mayor parte.

¿Sabéis qué es el liberalismo? Probablemente tengáis una idea más o menos difusa que mezcle conceptos económicos, psicológicos y chipirifláuticos de lo que significa la palabra. Si sólo una persona de las que lee este blog es capaz de dar una definición de diccionario voy a depilarme el escroto de pura alegría. Así, porque yo lo valgo.

Probablemente tampoco podáis dar una definición correcta de las palabras Socialismo o Conservadurismo. Pero no os cortéis las venas aún. No es tan grave. Da miedo pensar la cantidad de personas que vota sin tener ni puta idea de lo que está haciendo. Pero es algo que uno tiene asumido porque los mismos políticos no saben hacer la O con un canuto y cada vez que oyen las palabras "programa electoral" tienen pérdida de orina.

Lo importante es no darle vueltas al asunto, no sea que uno se ponga a pensar y le entre sensación de culpabilidad, agobio, desilusión o, aún peor, ganas de arreglar algo. Lo más sencillo es poner la tele y ver cómo alguien cuenta por enésima vez el chiste de la sustituta.

Es mucho más cómodo dejar que alguien piense por tí. Joder, si vamos a terminar todos convertidos en polvo en menos de un siglo. Incluso antes, si los zombies se apoderan del planeta y nuestro fin es que el vecino que fuma en el ascensor nos devore el cerebro. ¡Que les den a todos pol culo! Y si quien cuenta el chiste de la sustituta es Martina Klein y acto seguido me la imagino a cuatro patas lo hago porque me sale de los huevos.

¿Sabéis qué es el liberalismo?

Da igual que lo sepáis o no. Probablemente no os importa nada en absoluto.

El liberalismo persigue que cada ser humano sea capaz de hacer con su dinero lo que crea más adecuado con él. Bien pensado, es suyo; se lo ha ganado. Para convencernos utiliza el siguiente argumento: con más dinero en las manos de particulares, empresas y entidades financieras siempre se producirá mayor riqueza. Qué convincente. La clave es la palabra riqueza. Es la hostia. Funciona tan bien como la palabra gratis.

Los seres humanos somos falsos pesimistas. Decimos al resto que las cosas pintan muy mal mientras nos imaginamos un futuro de la hostia, con una casoplón en Marbella y Martina Klein a cuatro patas. No nos imaginamos a punto de ser devorados por el vecino que fuma en el ascensor. ¡Eso nunca nos va a pasar a nosotros!

Sin embargo nadie ha notado que uno se hace rico acumulando riqueza, no produciéndola. Uno se hace liberal cuando cree que por su posición o condición será capaz de ser más rico que el resto (habría que ser tonto del culo para hacerse liberal queriendo ser pobre). Entonces los liberales no han querido jamás producir riqueza sino acumularla. Eso de producir riqueza se lo dejan a los subnormales que se ríen con el chiste de la sustituta.

¿Sabéis qué es el liberalismo?

El liberalismo es convencer al resto para que produzca riqueza mientras les subnormalizas para que no la acumulen. De esto ya te encargas tú.

Seguro que a Martina Klein la pone a cuatro patas un liberal.

Efectivamente no estoy de acuerdo en todo. A Martina Klein no la pondría de cuatro patas. Yo le haría el amor.

Por guillem  |  en: mar 18 May 2010  |  0 Comentarios, Comentar...

Pues en mi casa jugamos así.

Economía

Cuando digo a los colegas que he escrito un pequeño programa para la valoración de futuros se piensan que soy un gurú de los mercados financieros. La realidad es que no tengo ni puta idea de finanzas, sólo se de cálculo numérico y gracias. Lo más curioso es que cada vez que les cuento pajas mentales sobre lo que voy leyendo en periódicos o en libros sobre el tema me siento como Moisés bajando del monte Sinaí con una tabla bajo el brazo, contando una sarta de mentiras.

Es curioso que existe la creencia general que los mercados financieros son como un juego. Esta impresión procede en gran medida de ver la bolsa como un gran juego de azar en el que uno apuesta por la subida o la bajada de un determinado valor. Luego se extiende al resto de mercados financieros y ya la tenemos liada.

Los mercados financieros tienen tanto de juego de azar como jugar a la ruleta rusa con una Glock.

Imaginad una partida de parchís con un tío que no conocéis de nada. La partida funciona como esperáis hasta que él os gana por primera vez. Entonces se levanta y te pega un puñetazo. Tú te quedas tan sorprendido como aturdido, te levantas para zurrarle de lo lindo y te para diciéndote: "es que en mi casa siempre jugamos al parchís así". Entonces te planteas dar lo mejor de ti y ganar la próxima partida para atizarle en los morros con todas tus fuerzas y lo consigues. Cuando ya estás cogiendo carrerilla él te suelta una patada en los huevos. Entonces es cuando tú te quedas con cara de gilipollas de verdad y mientras te retuerces de dolor en el suelo te dice: "es que en mi casa jugamos así".

Los mercados financieros no son un juego porque la parte interesada es quien crea las reglas como y cuando quiere y por el motivo que sea. Si millones de operaciones automatizadas hacen que los bancos de inversión pierdan una fortuna la bolsa de Nueva York se afana en anularlas todas. Sin embargo cuando noticias falsas promovidas por fondos de inversión de alto riesgo suben la deuda de un país hay que comprarla al precio del mercado. Porque el mercado es sabio.

Toda esta farsa va más allá de las agencias de calificación, que causaron la crisis financiera y que seguimos creyendo como si en ello nos fuera la vida eterna cuando bajan la deuda irlandesa de AA a A+. Ahora olvidamos que Lehman Brothers tuvo AAA (la máxima calificación) hasta la noche antes de hundirse.

Quizás lo más indignante es que los mismos bancos que causaron el déficit fiscal de los países occidentales ahora son un lobby que fuerza a la reducción del déficit que les sacó de la quiebra. Porque quieren tipos de interés alto para volver a forrarse cuanto antes mejor.

Los mercados financieros no tienen solución. Son la nueva verdad que todo el mundo ha creído. En todos los países los partidos liberales crecen como la espuma. Nadie asocia lo que creen con lo que nos ha sucedido y lo que nos sucederá. Porque del mismo modo que creímos que Dios nos salvaría de la nada ahora creemos que el mercado nos va a comprar un Ferrari. A todos.

Siempre hemos sido igual de necios. La única diferencia es la mentira en la que creemos.

Por guillem  |  en: vie 14 May 2010  |  3 Comentarios, Comentar...

Fat tails

Economía

Ya que si me he hecho tristemente famoso por algo es por dar cursos de Matlab por ahí de vez en cuando me siento un fin de semana y actualizo los apuntes que paso a los alumnos. El mayor problema es que intento en la medida de lo posible no usar Matlab porque me aburre infinitamente. Me voy haciendo mayor y necesito un aliciente extra para escribir cosas que sirvan porque dinero, lo que se dice dinero, no da mucho.

Como hablando de econofísica he mencionado las colas anchas muchas veces, he decidido pintar qué pinta tiene una en un ejercicio del tutorial de Matlab y Octave por pura curiosidad.

La intermitencia es el motivo por el que el futuro es más difícil de predecir a medida que intentamos llegar más lejos y tiene esta pinta.

Por guillem  |  en: lun 05 Abr 2010  |  0 Comentarios, Comentar...

Los nuevos límites de la banca

Economía

Good morning, everybody. I just had a very productive meeting with two members of my Economic Recovery Advisory Board, Paul Volcker, who's the former chair of the Federal Reserve Board, and Bill Donaldson, previously the head of the SEC.

And I deeply appreciate the counsel of these two leaders and the board that they've offered as we have dealt with a broad array of very difficult economic challenges.

Now, over the past two years, more than 7 million Americans have lost their jobs in the deepest recession our country has known in generations. Rarely does a day go by that I don't hear from folks who are hurting.

And every day, we are working to put our economy back on track and put America back to work. But even as we dig our way out of this deep hole, it's important that we not lose sight of what led us into this mess in the first place.

This economic crisis began as a financial crisis, when banks and financial institutions took huge, reckless risks in pursuit of quick profits and massive bonuses.

When the dust settled, and this binge of irresponsibility was over, several of the world's oldest and largest financial institutions had collapsed or were on the verge of doing so. Markets plummeted, credit dried up and jobs were vanishing by the hundreds of thousands each month. We were on the precipice of a second Great Depression.

To avoid this calamity, the American people, who were already struggling in their own right, were forced to rescue financial firms facing crisis largely of their own creation.

And that rescue, undertaken by the previous administration, was deeply offensive, but it was a necessary thing to do. And it succeeded in stabilizing the financial system and helping to avert that depression.

Since that time, over the past year, my administration has recovered most of what the federal government provided to banks. And last week I proposed a fee to be paid by the largest financial firms in order to recover every last dime.

But that's not all we have to do. We have to enact common-sense reforms that will protect American taxpayers and the American economy from future crises as well. For, while the financial system is far stronger today than it was one year ago, it's still operating under the same rules that led to its near-collapse.

These are rules that allowed firms to act contrary to the interests of customers, to conceal their exposure to debt through complex financial dealings, to benefit from taxpayer-insured deposits, while making speculative investments; and to take on risks so vast that they pose threats to the entire system.

That's why we are seeking reform to protect consumers. We intend to close loopholes that allowed big financial firms to trade risky financial products like credit default swaps and other derivatives without oversight, to identify system-wide risks that could cause a meltdown, to strengthen capital and liquidity requirements to make the system more stable, and to ensure that the failure of any large firm does not take the entire economy down with it.

Never again will the American taxpayer be held hostage by a bank that is too big to fail.

Now, limits on the risks major financial firms can take are central to the reforms that I have proposed. They are central to the legislation that has passed the House, under the leadership of Chairman Barney Frank, and that we're working to pass in the Senate, under the leadership of Chairman Chris Dodd.

As part of these efforts, today I'm proposing two additional reforms that I believe will strengthen the financial system while preventing future crises.

First, we should no longer allow banks to stray too far from their central mission of serving their customers. In recent years, too many financial firms have put taxpayer money at risk by operating hedge funds and private equity funds and making riskier investments to reap a quick reward.

And these firms have taken these risks while benefiting from special financial privileges that are reserved only for banks.

Our government provides deposit insurance and other safeguards and guarantees to firms that operate things. We do so because a stable and reliable banking system promotes sustained growth, and because we learned how dangerous the failure of that system can be during the Great Depression.

But these privileges were not created to bestow banks operating hedge funds or private equity funds with an unfair advantage.

When banks benefit from the safety net that taxpayers provide, which includes lower cost capital, it is not appropriate for them to turn around and use that cheap money to trade for profit. And that is especially true when this kind of trading often puts banks in direct conflict with their customers' interests.

The fact is, these kinds of trading operations can create enormous and costly risks, endangering the entire bank if things go wrong. We simply cannot accept a system in which hedge funds or private equity firms inside banks can place huge, risky bets that are subsidized by taxpayers and that could pose a conflict of interest.And we cannot accept a system in which shareholders make money on these operations if the bank wins, but taxpayers foot the bill if the bank loses.

It's for these reasons that I'm proposing a simple and common-sense reform, which we're calling the Volcker Rule, after this tall guy behind me. Banks will no longer be allowed to own, invest or sponsor hedge funds, private equity funds or proprietary trading operations for their own profit unrelated to serving their customers.

If financial firms want to trade for profit, that's something they're free to do. Indeed, doing so responsibly is a good thing for the markets and the economy. But these firms should not be allowed to run these hedge funds and private equities funds while running a bank backed by the American people.

In addition, as part of our efforts to protect against future crises, I'm also proposing that we prevent the further consolidation of our financial system. There has long been a deposit cap in place to guard against too much risk being concentrated in a single bank. The same principle should apply to wider forms of funding employed by large financial institutions in today's economy.

The American people will not be served by a financial system that comprises just a few massive firms. That's not good for consumers, it's not good for the economy.

And through this policy, that is an outcome we will avoid.

And my message to members of Congress of both parties is that we have to get this done.

And my message to leaders of the financial industry is to work with us and not against us on needed reforms.

I welcome constructive input from folks in the financial sector. But what we've seen so far, in recent weeks, is an army of industry lobbyists from Wall Street descending on Capitol Hill to try and block basic and common-sense rules of the road that would protect our economy and the American people.

So if these folks want a fight, it's a fight I'm ready to have.

And my resolve is only strengthened when I see a return to old practices at some of the very firms fighting reform, and when I see soaring profits and obscene bonuses at some of the very firms claiming that they can't lend more to small businesses, they can't keep credit card rates low, they can't pay a fee to refund taxpayers for the bailout without passing on the cost to shareholders or customers -- and that's the claims they're making.

It's exactly this kind of irresponsibility that makes clear reform is necessary. Now, we've come through a terrible crisis. The American people have paid a very high price. We simply cannot return to business as usual. That's why we're going to ensure that Wall Street pays back the American people for the bailout. That's why we're going to rein in the excess and abuse that nearly brought down our financial system. That's why we're going to pass these reforms into law.

Thank you very much, everybody.

Barack H. Obama

Por guillem  |  en: vie 22 Ene 2010  |  0 Comentarios, Comentar...

Econofísica. Correlaciones arriesgadas

Economía

La gran ventaja de los liberales sobre los progresistas es puramente dialéctica. Un neoliberal con su gran nivel social, forjado a base de egoísmo, será mucho más convincente que un progresista únicamente por el lenguaje empleado. El poder otorga al orador una aureola de razón. Esto es una falacia, he conocido a demasiados liberales con el mismo nivel de conocimiento en política económica que cualquier delegado sindical. La única diferenca es dónde compran la ropa.

Detrás de muchas de las propuestas liberales no hay ninguna razón económica, sin embargo hablan de economía como si entendieran qué están diciendo. Les falta honradez en sus justificaciones porque detrás de ellas normalmente se esconde un uso interesado de las Matemáticas.

De todas las mentiras la que es quizás más sangrante es que el consumo y la presión fiscal están correladas; que bajando los impuestos sube el consumo y viceversa. Reto ahora a cualquier economista que me lo demuestre para que luego le deje en ridículo con un contraejemplo.

La administración Reagan inventó, a instancias de Milton Friedman, una forma de impuestos llamada "Capitalismo Compasivo" (Reaganomics). Después de la crisis del petróleo el consumo interno era bajo, las fábricas de coches y recambios cerraban y el paro se hacía acuciante. El truco del desempleo bajo de los Estados Unidos es que sólo entran en las estadísticas los que reciben un subsidio. Esto excluye a inmigrantes con permiso de trabajo y parados de larga duración. Esto es simple y llanamente hacer trampa y engañar a la opinión pública que quemaría la Casa Blanca si se enterara que en los suburbios de muchas ciudades americanas el paro llega al 50%. Sin embargo en las estadísticas aparecía un saludable 7%. Se mentían a sí mismos con los datos y sin embargo sacaban conclusiones.

El capitalismo compasivo propone reducir al mínimo la presión fiscal esperando que se dispare el consumo, la productividad y la recaudación de impuestos directos. Esta idea parte de la suposición que bajar los tipos impositivos de las clases altas haría que estas "tiraran" del consumo. ¿Cuál fue la sorpresa de los economistas del DoT? El consumo nunca subió y las arcas del gobierno federal se fueron a pique.

Según J. K. Galbraith esto se debe a dos factores. Si bien el consumo y los impuestos están relacionados, no correlan directamente. El consumo es algo que tiene que ver con la psicología y la presión fiscal con la política económica. Hay muchos otros factores que afectan al deseo de consumo de un individuo además de las decisiones de hacienda. La segunda es que las grandes fortunas hace medio siglo que no invierten en el sector industrial local. El dinero de las grandes fortunas se va al mercado financiero mundial y normalmente se gestiona desde paraísos fiscales. Los ricos están más que satisfechos con el gobierno pero su gestión es cualquier cosa menos compasiva.

Rato introdujo una forma de capitalismo compasivo después de las privatizaciones, ignoro el motivo. Las grandes fortunas en España están más que satisfechas y tienen un montón de acciones pero con la separación entre capital financiero e industrial (el valor bursátil de una empresa no tiene nada que ver con el real) esto no nos sirve absolutamente para nada

Sin embargo cada vez que cae el consumo los liberales abren otra vez la lata de la reducción de impuestos como si fuera el interruptor que lo cambia todo.

Lo más curioso es el respeto intelectual con el que cuentan los mismos banqueros responsables de perder nuestro dinero: sacan una nube de puntos, un par de rectas, se zampan un modelo lineal y se quedan tan panchos. Sacar correlaciones puramente fenomenológicas es algo terriblemente arriesgado porque nunca se validan bien. Lo que es ya un suicidio es hacerlo con modelos lineales sabiendo que la economía es fuertemente no lineal. Lo que correla bien hoy puede no hacerlo mañana.

¿Conclusión? Las propuestas liberales disfrazan intereses partidarios con pseudociencia. Muchos de estos liberales son más críticos con las matemáticas empleadas para explicar el cambio climático que sobre su propio trabajo en política económica.

Por guillem  |  en: lun 04 Ene 2010  |  0 Comentarios, Comentar...
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