En las entradas anteriores he intentado dejar claro, con mis opiniones y las de otros con mayor audiencia que yo, qué falla en la manera de enseñar disciplinas técnicas. La principal misión de un ingeniero es resolver un problema. Debe hacerlo resolviendo de manera aproximada una abstracción matemática que suele venir de la Física no muy fundamental. La Ingeniería tiene una vertiente práctica y creativa que no puede obviarse y como cualquier proceso creativo es no lineal y requiere la toma constante de decisiones.
Voy a intentar resumir, en una lista, las ideas más importantes que me gustaría tener en cuenta para implementar, de la manera más quirúrgica y poco agresiva posible, una mejora substancial en el proceso de formación en una disciplina científico-técnica.
- La formación debe fomentar la creatividad y la toma de decisiones. Debe poner al estudiante en la situación de explorar sus habilidades de forma interdisciplinar a menudo.
- Lo aprendido en las asignaturas, ya sean Matemáticas, Química o Aerodinámica, son herramientas que pueden utilizarse con mayor o menor pericia. Resolver un examen demuestra acierto, no pericia.
- Una nota de uno a diez, aunque sea una nota para cada una de las asignaturas, no me define el perfil de un estudiante. No me dice si es creativo, trabajador, constante, independiente o un auténtico vago. El resultado es que terminamos haciendo más caso a una carta de recomendación o a una opinión informal de alguien en quien confiemos.
- Un trabajo de fin de carrera no es suficiente para completar la formación. Más aún cuando en la mayoría de los casos se copia y el trabajo se limita a rehacer todos los cálculos. El ejercicio creativo debe ser constante durante toda la carrera y premiado adecuadamente.
- El sistema actual premia demasiado la capacidad de retención e ignora otras virtudes tanto o más importantes. Las mentes más creativas suelen puntuar de manera mediocre en las asignaturas menos interesantes. Al final es lo que queda, una puntuación mediocre que puede deberse a falta de interés, no incompetencia.
Me gustaría recalcar ahora que nuestro sistema de puntuación desperdicia el talento. He conocido demasiados compañeros con un don para ciertos aspectos cruciales imposibles de valorar en un expediente académico: capacidad de trabajo en equipo, diligencia, creatividad, independencia, autonomía...
¿Cómo implementamos todo esto?
Hablando con Miguel Hermanns sobre el tema me acordé de los arquitectos. En su plan de estudios se tiene en cuenta que la vertiente creativa es esencial. La falta de creatividad no es atractiva, lo que implica que son los proyectos más creativos los que suelen ganar los concursos, a no ser que seas Santiago Calatrava. Quizás podamos incorporar algo de su metodología
Mejorar la valoración no pasaría por eliminar la puntuación numérica sino complementarla de alguna manera. Lo realmente útil para describir un candidato es una carta de recomendación así que sería muy beneficioso que si algún profesor aprecia algo positivo en un estudiante sea capaz de expresarlo de alguna manera.
¿Cómo lo introducimos en un plan de estudios?
Hemos visto múltiples reformas educativas pero todas ellas puramente organizativas. En ningún caso se ha modificado la manera de dar clase o la manera de puntuar. Se nos ha hablado de créditos, convocatorias, años, cursos... Pero la manera de formar y valorar a los estudiantes sigue siendo exactamente la misma.
Mi propuesta es añadir una asignatura de proyecto al final de cada curso. Serían, al igual que los actuales proyectos de fin de carrera, reglados o libres bajo la supervisión de un profesor. Podrían realizarse bien en solitario o en un equipo de pequeño tamaño con tareas específicamente delimitadas y el tiempo de preparación no sobrepasaría los dos meses. La puntuación se decidiría por la valoración de la documentación escrita y la presentación oral en grupo e individual. La novedad sería que la puntuación no sería numérica. El tutor del trabajo debería escoger un grupo de frases de una colección que valoraría el trabajo y el perfil de cada estudiante, no más de cuatro o cinco. Las frases serían del tipo "resuelve los problemas con creatividad", "demuestra iniciativa", "tiene capacidad de trabajo", "posee dotes de coordinación", "es capaz de tomar decisiones", "tiene dotes de liderazgo", "ha innovado buscando heramientas alternativas"... Se trataría de puntuar de manera positiva, no de manera negativa. No hay mejor manera de motivar a alguien que obligarle a demostrar algo y es muy difícil que un estudiante de ingeniería no tenga absolutamente ninguna virtud. Es muchísimo peor abandonar la escuela con un "no ha realizado las entregas a tiempo" o "ha frenado el ritmo de sus compañeros" que con un 5.0 en Mecánica de Fluidos.
Tras parir esto en la comida lo discutimos Miguel y yo durante el café. A él no le pareció una aberración y confío en su criterio. ¿Qué os parece a vosotros?