Pinta la vida de colores
e inúndala de canciones,
que mi malestar no empañe tu desenfreno.
¡Apártame si me encuentras en tu camino!
Soy lento, viejo, gris, cínico, cruel...
Abraza la satisfacción
del dulce del amor
no pares ni un segundo
a pensar el final.
Deja que el tiempo
se haga eterno en tu seno.
Vive siempre joven,
no te dejes nada...
¡Ni los huesos!
Haz que esto merezca la pena:
que todo el sufrimiento
que me ha moldeado
pare tus olas y tus tempestades.
Si tengo que ser tu muro
pintame después de azul cielo;
que no moleste tu vista.
Si tengo que abrigarte por la noche
me haré transparente
para dejarte ver el firmamento.
Si parezco tierno
atízame hasta que sangre.
Si me voy mátame
porque ya no serviré de nada.